Alexandra En realidad hay momentos que simplemente la vida nos enseña que nos desarma por completo, por más de que algunas veces uno intenta hacerse la fuerte simplemente no puede. Y precisamente este es ese momento, sentir que pierdo el control de mis decisiones, y el control de mi vida simplemente porque soy débil. Porque mi cuerpo quiso tomar el control aunque mi mente lo rechazaba por completo. En estos momentos no solo me considera como la mujer más idiota del mundo, sino que también me considero como una mujer que simplemente es traicionada por su moral y por su mente. Aunque me cueste admitirlo sus labios están generando una reacción en mi cuerpo que nunca imaginé, es como si hubiese perdido mi fuerza de voluntad y no tuviera control sobre mis acciones y sobre lo que pienso.

