Alexandra Ya han pasado bastantes días, por instantes las ganas de regresar a mi casa me entran demasiado, no entiendo muy bien como van las cosas allí, prácticamente estoy desaparecida y tal parece que falta no les he hecho mucha. —Señora Alexandra, necesita que le recojamos un poco más todo ese desorden —me dice la mujer que limpia, ella me hace recordar bastante a mi mamá. —No yo misma puedo hacer todo, no puedo abusar de una persona tan buena como usted —le respondo en realidad es una de las pocas personas que me hacen sentir bien, siento paz estando aquí sola, quizás mucho más de la que mantenía en mi casa. —Señora no me puedo ganar problemas encima, además de que el señor Robert me dejó bien claro que está misma noche va a regresar a dormir aquí en la recámara. —Ella se coloca s

