La chica iba de salida, cuando tropezó en la puerta con un hombre alto. Demasiado guapo para su propio bien. —Disculpe —dijo ella de manera tímida, y salió prácticamente que corriendo de la habitación. Era imponente, con cuerpo atlético. Piel bronceada, cabello oscuro, rostro varonil con una nariz perfilada. Su boca era grande, con labios delineados y rosados. Todavía podía notarse Era obvio por la perilla oscura bien arreglada que los cubría. Sus ojos eran de un verde hermoso, pero brillaban con un toque de peligro, recordando a la bruma del mar. Bordeado por gruesas y largas pestañas, cejas pobladas. Aunque estaba vestido con un jeans desgastado, una camiseta negra y una chaqueta de cuero, y botas al estilo Chukka. Era obvio que el dinero, para él recién llegado, no era un problem

