Emma volvió al bolso. Sacó cuatro cargadores más y se los entregó. —Guárdalos. James los sostuvo como si fueran objetos radiactivos. —¿Dónde? Ella levantó una ceja. —En el chaleco. —¿Hay bolsillos? Emma cerró los ojos durante un segundo. —¿Nunca has usado uno? —Emma, mi trabajo consiste en comprar empresas, no en invadir países. Ella dejó escapar una risa tan breve que apenas duró un segundo. James la miró sorprendido. —¿Acabas de reírte? —No. —Estoy bastante seguro de que sí. —Te lo imaginaste. —Lo tomaré como una victoria. Emma negó con la cabeza mientras continuaba organizando el equipo. Abrió un compartimiento lateral del bolso. Sacó un pequeño auricular con micrófono. Lo observó unos segundos, después e acercó y se lo puso en la oreja a James. —Espero que nos sea ú

