Connor comprendió el mensaje enseguida, golpeó amistosamente el hombro de Ewan. —Vamos. Tenemos mejores cosas que hacer. Los dos se alejaron caminando hacia el jardín delantero. Emma permaneció inmóvil. No apartó la vista de Henderson. —Espero que esta conversación sí valga la pena— dijo. El abogado hizo un gesto hacia el interior de la casa. Ella comenzó a caminar. Al cruzar la sala principal levantó la vista por instinto. James permanecía junto al gran ventanal, tenía una mano apoyada sobre el respaldo del sofá y la otra escondida en el bolsillo. Henderson la guió hasta un pequeño despacho junto a la biblioteca y cerró cuidadosamente la puerta. No habló enseguida, esperó a que Emma tomara asiento. Pero ella no lo hizo, permaneció de pie, con los brazos cruzados. —Tiene cinco

