Me sentía estresada, toda la mañana había estado sentada mientras que todo un equipo de estilistas se encargaban de mí, unas peinando, otras maquillando. Había pensado que el día de la boda era el momento más feliz de toda mujer, lo había experimentado con Tessa, con Zafiro y con Eli, pero yo no sentía ni la mínima emoción que ellas sintieron en su momento. Incluso podía ver la tristeza en mi mirada, mis ojos verdes estaban rodeados de lágrimas. -Vamos a ponerte el vestido se hace tarde- menciono Erica mientras entraba a mi habitación con un elegante vestido dorado -De acuerdo- me puse de pie y camine hasta el vestidor, las personas que habían contratado me siguieron y me ayudaron, no voy a negar que el vestido es hermoso, pero demasiado elegante para mi gusto, el velo mide casi dos me

