Hannah respiró el aroma del antiséptico del hospital, justo antes de abrir los ojos. Su cabeza estaba confundida, con cierto terror de abrir los ojos. Por un momento pensó que todo era parte de una pesadilla, o quizás un buen sueño, No pensó que alguien pudiera liberarla de Dominic, ni que alguien tuviera la osadía de pelear por ella. No creyó que alguien pudiera hacerlo, ni que ella fuese lo bastante importante para alguien como para liberarla. Para su sorpresa cuando abrió los ojos, había alguien sentado a su lado, leyendo una de esas revistas aburridas sobre política. Abel bajó la revista a la altura de sus ojos y Hannah pestañeó dos veces hasta que su vista se aclaró. Él sonrió detrás de la revista y ella sintió esa sensación bonita cuando él la bajó. —Buenas noches, bella durmiente

