Cuatro meses después. Italia. Ivette. -Bueno, ya que todos estamos reunidos quiero darles una muy buena noticia.- Albert se puso de pie y elevo la copa que sujetaba en su mano.- Zuri y yo seremos papás de nuevo. -¡Felicidades! - lo abrace con amor. -¡Que emoción Albert! – Emma brincaba del gusto. -Muchas felicidades hermano.-dijo Christian. -Sé que es una decisión muy precipitada pero queremos más bebés.- dijo Albert con emoción. -Al menos tú quieres más hijos.- la pesada de Zuri quería arruinar el momento. -Si no querías hijos no te hubieras casado.- tenía que soltar mi veneno para poder seguir adelante. -¿Por qué me odias tanto Ivette? – Zuri me miro de una manera extraña. -No te odio Zuri, simplemente me molesta que quieras opacar la felicidad de tu esposo. -En fin… ese no

