-¿Cómo están todos? – dijo el señor Becker al vernos llegar a la casa. -¡¿Qué sucedió?! - dijo el señor Christian. -¡Ivette! – Emma corrió a abrazar a la señora. -Estamos bien. Alguien nos traiciono e intentaron asesinarme.- respondió Ivette al sentarse en la silla del comedor. -¡Hijos de puta! – dijo Christian.- Esto no puede quedarse así. -Debemos movernos, ya no estamos seguros en este lugar.- el señor Becker tenso la mandíbula. -Opino lo mismo.- dije con cansancio. -Tenemos que irnos en lo que se soluciona este problema.- Christian sujeto el brazo de su esposa.- Empaca las cosas de los niños, asegúrate que lleven lo esencial. -Si mi amor.- Emma subió las escaleras a toda velocidad. Empacamos lo debido, entre armas, alimento y cosas de primera necesidad. Cuando todos estuvimos

