Baldrick. -Tengo sed.- dijo Salem. -Te conseguiré algo de beber. -¿Tu no tienes hambre? -No Salem, los velos me quitaron mi lado humano. -Entiendo.- agacho la mirada. Salí de la alcoba y recorrí el pasillo en busca de alguien que me pudiera traer alimento y algo de agua para mi hechicera. -¡Hey! – dije con fuerza al ver a una mujer delgada con el rostro completamente quemado.- Envía a mi alcoba algo de beber y algunos alimentos. -Si príncipe. -Quiero lo mejor para mi hechicera. -Como ordene. -¡Abalam! – grito Asmodeo a través de un espejo. -¿Qué quieres? -Ven conmigo, tengo algo que mostrarte. Lo seguí por un amplio camino hasta que llegamos a una habitación llena de serpientes en las paredes. En una extensa cama descansaba una mujer de cabello rubio, con ojos azules y demasi

