EL MARIDO DE MI HERMANA. Capítulo 14. Apreté los hombros, no podía aplazarlo más. —Por supuesto. Sonrió con tristeza, definitivamente no me gustaba verle esa expresión, amaba más verle esa sonrisa llena de maldad. Se quedó platicando con mamá mientras yo subía a cambiarme. Cuando se despidió le dijo que me iba a robar unos minutos, mamá le respondió con una sonrisa; Sé que está en buenas manos. —Si quieres, damos una vuelta por el parque que está por aquí cerca, para que no tengas que alejarte mucho de casa. Eso sí lo entendí y dolió, sabía que lo había evitado y pensó que yo no quería estar cerca de él. No fui capaz de responder, solo asentí. Caminamos en silencio unos minutos como si ninguno fuera capaz de romperlo. Nos sentamos en una banca y él fue el primero en cortar el si

