EL MARIDO DE MI HERMANA. Capítulo 21. Para mí, eso fue como si me golpearan el estómago con todas las fuerzas sacándome todo el aire. No podía alejar mis ojos de los suyos; es que esa mirada me dolía. ¿Cómo carajos iba a negarlo si él me conocía perfectamente? Me quedé muda, como si en ese momento hubiera olvidado cómo hablar. Sentí un nudo en la garganta, quería gritar, pero no podía. Pasé saliva, un trago tan amargo que sentí asco. —Qué...no, de qué hablas —titubié. Luca giró la cabeza; desde donde estábamos nosotros podíamos ver perfectamente hacia la sala donde estaban ellos, pero ellos no podían vernos. Lo miró y luego me miró a mí, volvió la vista de nuevo hacia él. —Siempre me pregunté quién era el hombre del que estabas enamorada y por qué razón no podías estar con él, ya qu

