—No te disculpes, Turquesa. Yo decidí ayudarte y lo haré hasta el final. Levanté la mirada, encontrándome con sus ojos. —Solo espero —continuó— que podamos controlar el fuego antes de que todo se descontrole. O al menos antes de que ustedes desaten uno donde se queme todo. Solté una risita. No sabía si tranquilizarme o ponerme más nerviosa. … No quise preguntarle nada a mamá, no quería sonar sospechosa. La escuché en varias ocasiones hablando con Vanessa y siempre que me veía se quedaba callada o cambiaba el tema. Eso me confirmaba que algo estaban planeando. Estaba sentada en la sala cuando mamá se quedó mirándome con curiosidad. —Te volviste a rayar —miró el tatuaje de mi mano. Respiré profundo. Sonreí, si supiera que es el tercero. —Hermoso verdad —le guiñé un ojo—. ¿Esta v

