—Que hermoso regalo, ¿verdad Chiqui? —miró a Alan, pero él no respondió nada—. Es una idea maravillosa. —Ambos se lo merecen, ya que trabajan tanto y se esfuerzan en lo que hacen—Agregó el papá de Ale, por un momento, la miró a ella. Ale sonrió como provocándolo. La tensión se hacía más grande, solo que ellos tres parecían no darse cuenta. La mamá de Ale miró en dirección de Ale y Josh con una sonrisa. —Hija, espero que no lo tomes a mal por no pensar en ti, pero ustedes aún no están casados, así que para tu hermana y Alan sería como una segunda luna de miel. Ale esbozó una sonrisa falsa, Josh tomó su mano, Alan la miró; tranquila. Ella aspiró tan despacio que nadie lo notó. —No pasa nada mamá —mordió su labio inferior —. Para hacer lo que se hace en la luna de miel no tenemos

