Los padres de Vanessa la miraron de reojo. Ella se puso roja, apretó los puños, no supo qué responder, tenía mil insultos en la cabeza, pero en ese momento la lengua no le respondió. —¡Responde! —Exclamó Alexia—. Si vamos a sacar nuestras fallas, saquémoslas porque tú no eres precisamente Santa Vanessa. Dime, cuándo tuvo el accidente, ¿quién lo cuidó? El día de su cumpleaños, ¿quién lo acompañó? El día que tenía una cita de trabajo importante, ¿quién estuvo ahí? Con esto no pretendo justificar mis acciones, solo quiero recalcar que su hija perfecta no es tan perfecta. Dijo eso último mirando a sus padres. En un brusco movimiento Vanessa logró soltarse de su padre. No pudo contenerse más. Empezó a gritar, se lanzó sobre Ale y la agarró del cabello con tanta fuerza que Ale jadeó cuand

