El marido de mi hermana. Capítulo 18. Esas palabras golpearon a Alexia como una ola enorme, se congeló mientras instintivamente dijo su nombre. —Luca… En sus oídos retumbaba; porque te amo. Sí, estaba muy ebria, pero esas palabras se le clavaron en la cabeza y el corazón. Cuando volvió a sentir las piernas salió corriendo y se encerró en el baño. Se deslizó por la puerta, levantó las rodillas y las abrazó enterrando la cabeza en ellas. Lo único que hacía era llorar y ni siquiera ella sabía porque lloraba como lo hacía. O tal vez sí sabía la respuesta, por esa razón le estaba doliendo tanto. Por otro lado Luca seguía de pie en medio de la sala, suspiró convulsivamente, al fin lo dijo, era como quitarse una carga de los hombros. Luca tenía muy claro que el perdedor de ese juego era él

