—¡Oh, Samy, Samy! ¡Aquí estás! —gritó alguien tras de ellos, y como una burbuja siendo explotada, los trajo a la realidad haciendo que instantáneamente se alejaran. —¿Alicia? —Samanta se levantó de su asiento con rapidez y fue con su amiga cuando vio que ella estaba totalmente perdida—. ¿Cuánto has tomado? —No, no. —Ella le sonrió y luego se fijó en la persona tras su amiga—. ¡Oh, tú también has venido! ¡Maravilloso! Alicia saltó hacia ambos y los abrazó con fuerza, estaba demasiado borracha como para saber lo que estaba haciendo, Álvaro ayudó a Samanta a sentarla sobre una de las sillas, ella estaba un poco preocupada, pocas veces había visto borracha a su mejor amiga, así que esto no era lo normal. —Iré a buscar a Damián ¿puedes cuidarla un momento? – le pidió a Álvaro. —Sí, no t

