— Traer pequeños desde el orfanato ¿En qué cabeza cabe? — Sentado justo al fondo, apartado de los demás estaba Anthony Russo, riéndose de las ocurrencias de su hijo con un tabaco en la mano. — Solo lo está haciendo para impresionar a esa secretaria. — Me jugaría mi sueldo entero a que cuando ella lo deje se arrepentirá de la humillación que se está haciendo a sí mismo en este momento. — Añadió otro hombre de edad avanzada. — Esperemos que entre en razón antes de que haga algo alocado durante el aniversario fúnebre de Máximo. — No se preocupen, mi hijo no sería tan estúpido como para arruinarlo. — Comentó con seriedad Anthony, mirando a los demás llevando y rayendo cajas misteriosas. — Que de eso me encargo yo. Esa chiquilla ya se ha entrometido bastante en los asuntos de esta familia. A

