— Ya sé que las reuniones sociales no son lo tuyo, pero ¿No podrías disimular tu odio al menos un poco? Hasta que termine la fiesta. — No importaba qué tanto hablara, Zathrian no detenía sus pasos hacia la salida. — Si tú quieres seguir con el teatro y pretender que todo está bien pues allá tú, pero yo no planeo prestarme para esto. — Contestó. Cuando Erick lo alcanzó del brazo apenas tuvo la oportunidad de abrir la puerta. — ¿Se puede saber qué es lo que te pasa? Anastasia piensa que la odias, y no solo ella. — Pasa que yo no planeo seguir ocultando sus secretos y mintiendo para quedar bien frente a los demás, todos ahí son unos farsantes. — Cuidado con tu tono, Zathrian. Si padre te llega a escuchar... — Habló el perro faldero de Anthony Russo. — Zafó el brazo de su agarre. — Todo l

