La situación se volvió delicada de un momento a otro, Anastasia podía sentir la presión en el ambiente con solo observar la mirada insistente que le dedicaba aquella mujer, ¿Quién era y qué quería? — No sé de qué hablas. — Giró la cabeza hacia otro lado, suspirando de por medio. Al menos debía ser lo suficientemente valiente como para no quedar en un callejón sin salida tan rápido. — ¿Qué tendría yo para esconder? — Porque durante tu boda tenías cara de ser la mujer más desafortunada de todo el mundo, y créeme, cariño, con Erick algo como eso simplemente no pasa. Aunque hayas engañado a los demás poniendo una sonrisa de niña buena ten por seguro que no soy como todo el mundo y nada se escapa de mi ojo de halcón, cuando sospecho algo NUNCA fallo. — La familiaridad con la que hablaba le co

