Me estaba esperando en la cafetería, como acordamos, estaba hermosa y mirando en mi dirección. Se veía bastante diferente, botas de trabajo, pantalón de mezclilla y una camiseta azul sin estampados, su cabello suelto y casi sin maquillaje. Sus ojos brillaron un poco al verme, y ver ese brillo hizo que me sonrojará. Me acerque a besar su mejilla para saludarla y ella giro la cabeza en sentido contrario, haciendo que nuestros labios chocarán. Me quede sumamente sorprendido, pero no me despegue. ― Tenía ganas de besarte, pero no sabía si tu estabas tomado en la fiesta. – dijo en un volumen bajo de voz. Me enmudecí y me quedé así unos segundos, estaba tratando de formular en la cabeza lo que tenía que decir, pero ella continuó. ― No soy de rodeos, así que siéntate porque esto se

