Llegue a casa de Damián y Alejandra y me la enseñaron de arriba abajo, me instalaron en mi cuarto, me dieron un juego de llaves de la casa y otro de la camioneta de su mamá. Me presentaron a la gente que trabajaba con ellos y después de todo el ritual fuimos a comer. Insistí mucho en no usar la camioneta, pero ellos insistieron que por seguridad debía usarla. Tenía algunos días para aprender la ruta para el traslado a la escuela desde su casa, pero me era imposible. La gente aquí manejaba como total desquiciada. Se metían muy feo, sonaban el claxon sin razón aparente, no respetaban los pasos peatonales, no respetaban las señales de tránsito, ni los semáforos, ni nada. No entendía nada y estuve a punto de chocar varias veces solo el primer día de usar el coche acá. Me era imposible, as

