—Debes estar de broma. —...— Miré a Jano con fastidio— ¿Por qué sigo contándote cosas? Él sólo se encogió de hobros y Aisha volteó los ojos mientras yo aguantaba las ganas de ahorcarlo como Homero Simpson a Bart. — ¿Pero te besó? Osea... beso beso — ¿Qué otra cosa es cuando te muerden los labios y meten la lengua? — Hablé extendiendo los brazos aguantando no golpearlos— ¿Una soplada? — Una lamida. — Una c*****a. —... En serio... hablan huvedas. — Bien, bien entiendo— Aisha se acercó aprentando los labios para no reírse. Quiero darle un puñete. Respira Cass... Respira... Recuerda que son los únicos amigos que tienes. Ufff que sad. — ¿Entonces qué quieres que te digan? Todos bincamos del susto y giramos la cabeza hacia el portal de la puerta. —Jajajjajajja ¿Los asusté? —

