Cuando desperté él estaba allí acariciándome mientras dormía, sus desnudos dedos bajaban y subían mi descubierta espalda mientras sus ojos me observaban, cuando abrí mis ojos lo pude ver con su brazo izquierdo doblado de tal forma que su codo servía como superficie para sostener su cabeza con su mano, parecía estar cómodo estando así, yo al sentir su mirada me sonrojé rápidamente recordando todo lo que había pasado la noche anterior, mi cuerpo entero se estremeció y por supuesto que el infaltable cosquilleo viajó por todo mi cuerpo, Nathan lamió sus labios acabando con rozar sus dientes un par de segundos, subió con su mano hasta mi mejilla y me dijo de forma dulce un "Buenos días" que dibujó enseguida una sonrisa en mis labios. –Buenos días– respondí. –No sé si debería sorprenderme que

