Cuando llegué al instituto sentía la mirada de todos, en esta ocasión no era como siempre solían hacerlo, ahora era más como si vieran a alguien a quien temer, de hecho, algunos me felicitaban por mi supuesto noviazgo con Nathan, todos decían que nosotros éramos novios, por ello me vi en la obligación de buscar a Nathan para que me ayudara a desmentir todo esto.
¡Hasta los profesores lo creían cierto! Esto era una locura, por ello, debíamos desmentirlo como fuera posible, claro que acercarme a él me generaba un nudo en el vientre.
No quería hacerlo, no quería hablar con él, pero debía arreglar este problema, por ello lo hice llamando la atención de sus amigos quienes, al verme, sonreían de un modo burlista, mientras que Nathan se mostraba indiferente.
Claro que, cuando le dije "Tenemos que hablar" se mostró un poco nervioso.
–Vámonos muchachos, la novia de Nathan ha venido por él– dijo en un tono burlesco Owen, uno de sus mejores amigos.
Iba a responderle de forma amenazante para hacer que tragara sus palabras, sin embargo, Nathan respondió por mí haciéndome extrañamente feliz al ¿Defenderme?
–¡Cállate imbécil! –dijo en un tono autoritario– estoy lo suficientemente molesto como para darte la peor paliza de tu vida si no te retractas de tus palabras.
–Vale, vale, lo siento– dijo levantando sus manos como si Nathan lo estuviera apuntando con un arma.
–El salón 17 está vacío, allí podremos hablar en privado– dijo separando su espalda de la pared para seguido comenzar a caminar hasta dicho salón.
Caminamos en silencio durante un instante hasta que llegamos al salón que él había mencionado, creí que tendríamos poco tiempo, pero el salón estaba completamente vacío, es decir, no había mesas ni sillas para tener a los alumnos dentro.
Quizás los asientos no habían llegado o no lo sé, el punto es que estaba vacío, bueno, había una mesa, pero estaba bastante rayada y maltratada,
Nathan se acercó a la superficie de la ventana sentándose con la espalda apoyada en la pared mientras apoyaba sus pies en la superficie, la luz y la posición lo hacía lucir bien, diría sexy, pero no quería pensar en que lo consideraba atractivo. Aquel cabello n***o y esos ojos grises definitivamente no me pueden gustar.
–Necesito que me des la clave– dije viendo como encendía un aparente cigarrillo, bueno, eso pensé hasta oler el peculiar olor de la m*******a.
–¿Clave? –le quité el cigarrillo apagándolo, no me gustaba el olor.
–La de los vídeos ¿No lo recuerdas? –pregunté, mientras que él miraba mis manos, no puedo creer que le esté prestando atención al porro entre mis dedos en vez de a mí–¡Préstame atención! –le grité y este levantó inmediatamente la mirada.
–No sé de qué me estás hablando, no tampoco conozco ninguna clave, lo único que sé es que tú y yo nos liamos a saco en la fiesta, por lo que ahora todos creen que somos novios– respondió mirándome a los ojos– ¿Tú eras el de esta mañana? El que salió de mi habitación.
–Me gustaría decir que no, pero...– bajé la cabeza, para luego levantarla– ¿Cómo supiste que nos liamos en la fiesta? – pregunté extrañado, yo no recordaba eso.
Nathan sacó su móvil de su bolsillo, abrió i********: y me enseñó las historias de varias personas en donde nosotros nos estábamos besando lo suficiente como para darnos cuenta de que no eran simples besos.
Nosotros estábamos usando nuestras lenguas de un modo salvaje y apasionado, además nos encontrábamos sentados en el sofá, yo sobre las piernas de Nathan donde él me cogía del trasero y yo generaba unos movimientos que lograban avergonzarme.
Los chicos que nos habían grabado comentaban la situación, unos celebraban, otros decían "j***r tío, estos sí o sí terminan follando" también había otros que decían "Del odio al amor hay un sólo paso y estos jóvenes muchachos nos lo demuestran"
Me senté en la superficie de la ventana dejando escapar un suspiro cansado, no recordaba nada de lo que hice anoche, me sentía muy mal, yo no solía terminar de esta forma, sin embargo, aquí estaba con un problema enorme del cual no sabía cómo salir, medio instituto dice que somos novios, la noticia está recorriendo todo el instituto y hasta profesores me habían felicitado por mi reconciliación con Nathan.
Todos sabían que nos llevábamos muy mal, por tanto, se alegraban por este cambio de actitud. Sin duda, esto era como recibir una patada en los huevos.
–Dame tu móvil– le dije teniendo curiosidad de si había vídeos, este me miró con desconfianza, negando rápidamente con la cabeza, como resultado, tuve que entregarle el mío para que así se sintiera más en confianza.
Él no sabía qué hacer con mi móvil, o al menos no lo sabía hasta que me vio entrar a su galería de fotos.
Allí vi algunas fotos muy sexys, algo que me hacía babear un poco por lo atractivo que se veía sin camiseta. Claro que, lo importante eran sus videos, así que cuando abrí dicha carpeta pude ver la misma cantidad de grabaciones que en el mío, aunque aparentaban ser tomadas con un diferente ángulo, probé con borrar un vídeo, pero me pedía clave de acceso.
–Wow...– dijo asombrado al ver la carátula de los vídeos, cuando presionó uno inmediatamente mis gemidos se escucharon en el salón, sus jadeos se mezclaban con los míos y antes de que pudiera sonrojarme más, él lo detuvo viendo la pantalla en silencio como si hubiera quedado en blanco, parecía igual de sorprendido que yo en esta mañana– ¿Los viste todos?
–Sí, por eso sé que los dos pensamos en una clave para los vídeos, tú para los de mi móvil y yo para los del tuyo, sólo que no sé qué puede ser, son números, pero no lo sé...
–¿Qué edad tienes? – me preguntó de pronto, logrando que lo mirara desconcertado.
–18– respondí y este puso "1818" de contraseña, pero se borró diciendo "clave incorrecta" intenté con la misma clave para su móvil, pero ocurrió lo mismo– quizás en los vídeos de tu móvil digamos algo.
–¿Tenemos que verlos? – preguntó, mientras que yo apagaba la pantalla de su móvil y se lo entregaba.
–Sí, pero no aquí, ven a mi casa después de clases, tenemos que resolver esto.
–Ok, pero ¿Qué hacemos con los rumores? ¿Fingir que somos novios hasta que borremos los vídeos?– se bajó de la superficie– tío, todos lo dicen, esto es humillante– se llevó las manos al cabello– espera...– pensó un instante– ¡Hagamos eso!– me tomó de las mejillas con una sonrisa que le hacían recuperar sus energías– digo...– retiró sus manos– finjamos ser novios hasta resolver lo de los vídeos, luego inventamos algo y les hacemos entender que terminamos, pero si decimos que fue una cosa de copas tu...
–Estoy muerto...– dije pensando en su idea como una solución.
Nathan tenía razón, no podíamos decir que fue cosa de copas o nuestra reputación se iría a la mierda, además si esto llegaba a la prensa estaría en serios problemas.
Seguramente el título principal sería algo como “Hijo de importante empresario, se acuesta con cualquiera luego de pasarse de cosas en una fiesta juvenil”
No podía permitir que mis padres se enteraran, esto era muy complicado, pero la solución era buena, no significa que debamos ser novios reales, sólo debemos fingir por un tiempo, además si tenemos suerte en sus vídeos diremos la clave y todo se acabaría.
Esto es muy sencillo, sólo hay que fingir, pero ¿Por qué estoy tan feliz frente a la idea de fingir ser su novio? Se supone que debería sentir rechazo, sin embargo, mi corazón no deja de latir con fuerza tras aceptar su plan.
Nathan me ofreció su mano para estrecharla con la mía, queriendo cerrar el acuerdo como “caballeros”. Por supuesto que miré su mano con desconfianza, antes de aceptarla y ver como una sonrisa se atravesaba en sus perfectos labios.