Nuestro amor era un sueño y también una pesadilla, sus celos eran cada día que pasaba más y más terribles, una mirada sin querer, un compañero extraviado en los pasillos preguntando sobre alguna clase en alguna aula...todo era motivo suficiente para provocar su ira y un pellizco o alguna bofetada me recordaban que no debía mirar y hablar con nadie que no fuese el...y siempre terminaba disculpándose genuinamente, llorando y suplicando por mi perdón como si fuera un niño temeroso de perder a alguien querido...era como si dentro de mi amado hubiesen dos hombres, aquel al que ame y me amo y el monstruo que no podía contener sus celos y su ira...pronto deje de asistir a reuniones, deje de ver a mis amigos que desesperados intentaban sacarme de allí, comencé a llevar camisetas de mangas largas y

