La lluvia de esa mañana era ligera, el viento frio soplaba en apacible calma, era un nuevo día gris…sus huellas una vez mas pisaban en el cementerio haciendo un eco que resonaba en cada rincón y recoveco del lugar…iba empujando la silla de ruedas de Mason, el rubio, aun no le dirigía la palabra, estaba mas allá de la indignación por su decisión de perdonar a Antoine…era doloroso, pero esta vez, no cedería ante su adorado hermano. “No tienes que temerle a la muerte Helena” Me había dicho la primera vez que hablamos de eso y que yo me eché a llorar. “Es algo tan natural como la vida misma porque es parte de ella, solo es un paso más para completar el cielo, ¿sabes por qué el cielo es tan estrellado?” Recuerdo haber negado mientras ella me secaba las lágrimas, esa tarde estábamos en e

