Cuando llegaron a la entrada de la torre donde tenía Osman su ático, sabían que era imposible entrar, era uno de los rascacielos más protegidos de Nueva York, pero todo intento era válido. —¿Qué quieren? —pregunta uno de los armarios empotrado que tenía de seguridad el edificio. —Queremos hacer una vista a Omán Murak. —respondió Marcelo cambiando su tono de hablar por uno más sostificado, pero no se dio cuenta que le salió de pena. —Déjanos pasar tenemos que ver a ese… Osman —rectificó Logan. —El señor Osman no recibe vistas sin antes anunciarla. —Pues anúncianos hombre, ¿a qué esperas? dile que somos…—Marcelo se quedó corto de palabras no sabía que mentira inventar. —Dile que soy Logan y que él sabe a qué he venido. —el guarura hizo una llamada mientras Logan y Marcelo vigilaban tod

