Era martes, el día que Amelia, haciéndose pasar por su amiga Lisbeth había quedado en la clínica para conocer sus instalaciones. Se había vestido con un traje de chaqueta y pantalón de Versace, quería dar buena impresión, bueno, por lo menos parecerla, porque podía ponerse la ropa que quisiera, pero ese no era el punto. Si el estado de ánimo no es adecuado, entonces lo que debes hacer es parecerlo. —Por aquí señorita, mi nombre es Rose, seré su guía para que conozca nuestras instalaciones. — ¡Gracias Rose, A… Lisbeth! —rectificó Amelia a tiempo, iba a decir su nombre. —Empezaremos por el interior, al final daremos un paseo por los alrededores, le mostraremos partes de nuestros equipos, las diferentes salas que tenemos. Cada interno tiene una habitación individual, es como un pequeño ap

