Ese día la escuela llegaron unas personas a contarnos o Cómo podemos defendernos del bullying la verdad Creo que este era mi portunidad Pero tenía mucho miedo pero llegaron a la clase Bueno mi aula se presentaron y quisieron contar una historia qué me dejó impactada brevemente las contaré aún no se me olvida ese día que escuche eso:
Marita era una niña de pelo largo y pelirrojo, gordita, muy alegre, juguetona, risueña y muy feliz.
Un día su padre le contó que por motivos de trabajo deberían mudarse a otra ciudad, y desde ese instante, a Marita le cambió la vida.
El primer día de colegio ya se dio cuenta de que nada iba a ser igual
Julieta era la cabecilla del grupo: inteligente, abusona, violenta, con mucha picardía y sin nada de empatía. Todo lo que hacía o decía estaba bien para las otras, que la seguían y reían todas sus fechorías.
- ¡Eh, tú! - le gritó Julieta, al verla en la fila para entrar al aula.
A Marita le pareció que ese tono de voz no indicaba nada bueno, y sin hacer caso se dirigió a su clase. Cuando fue a sentarse, Julieta le habló susurrando a su espalda amenazadoramente, cuidándose de que la profesora no la oyera.
¿Dónde vas gorda? ¡Ese es mi sitio!
Marita, sin volverse a mirarla, fue a colocarse en uno de los pupitres de la última fila.
Cuando llegó a casa no contó nada a pesar de estar muy disgustada.
A la mañana siguiente, Marita desayunó nerviosa deseando que esas niñas se hubieran olvidado de ella, pero en cuanto la vieron llegar, al ponerse en la fila para entrar a clase, empezaron de nuevo los ataques.
- ¡Gordaaaaa, gordaaaaa! - le cantaron, delante de todos.
Marita miró hacia otro lado y entró en clase. La mañana transcurrió tranquila hasta la hora de la salida.
Cuando salió las niñas estaban esperándola en la puerta. Marita siguió su camino sin mirarlas, pero una de ellas le puso la zancadilla haciendo que rodara por las escaleras.
- ¡Jajajajajajajaja! ¡Perdona, ha sido sin querer! - escuchó que decía con sorna.
Se estaba levantando del suelo cuando llegó la profesora, que no había visto nada.
- ¿Qué te ha pasado Marita? ¿Te has hecho daño? - le dijo preocupada.
- Solo he resbalado - dijo la niña ocultando la verdad ante la mirada amenazadora de las otras.
Otros niños de la clase vieron lo que estaba pasando, pero por miedo a ser objeto también de sus ataques se callaron.
Pasaban los días y Marita cada vez estaba más amargada, no podía dormir y no sabía cómo resolver esa situación.
¿Qué tal en el colegio Marita? - le preguntaban sus padres todos los días.
- ¡Bien! - contestaba escuetamente, por temor a que llegaran sus quejas al colegio, y por tanto a los oídos de Julieta, y salía de la habitación para que no vieran sus lágrimas.
Marita bajó en sus notas, no comía bien, estaba muy triste y se volvió muy reservada.
Los padres estaban preocupados por su cambio de actitud, pero pensaban que le estaba costando mucho adaptarse a la nueva ciudad, la nueva casa y el nuevo colegio, y decidieron tener paciencia y estar más atentos. En el colegio pensaban lo mismo.
Mientras, Julieta y sus seguidoras continuaban con el acoso sin darle tregua. Estuvo así durante todo el curso; atormentada.
Poco antes de que terminara el curso, a su padre le ofrecieron un nuevo puesto de ingeniero en otra ciudad, y Marita vio el cielo abierto. Aunque tenía mucho miedo a que se repitiera la historia, no fue así, y volvió a ser la niña feliz que siempre había sido con sus nuevos amigos.
Solo lejos de allí, pudo contar a sus padres la pesadilla que había vivido
En primer lugar, antes de continuar con otras actividades, te vamos a proponer algunas preguntas con las que descubrirás si tu hijo ha comprendido la historia y si estaba prestando atención.
- ¿Qué cambio importante hubo en la vida de Marita?
- ¿Cómo le recibieron en su nuevo colegio?
- ¿Ayudaron el resto de compañeros de clase a la protagonista del cuento?
- ¿Cómo se terminó el problema para Marita?
Plantéales estas preguntas a tu hijo de una forma distendida, para que no sienta que le estás sometiendo a un examen. Y si duda en alguna de las respuestas, no dudéis en volver a leer el cuento para comprender mejor la historia.
después de la charla la verdad este historia me había dejado tan impactada no sabía que así funcionaban las escuelas con el bullying hasta ese día aprendí lo que significaba el bullying pero no tenía el coraje todavía de decirle a alguien lo que yo también estaba pasando que esa misma historia se reflejaba en mí y cada día me sentía más vulnerable y más difícil de explicar lo que yo estaba sintiendo en este momento.
no podía explicarlo la verdad quería detener a las personas que habían contado su historia pero lo único que pude hacer ese día sin olvidarlo fue bajar mi cabeza con lágrimas en los ojos nadie se dio cuenta que yo era también una de las víctimas de estos casos la verdad no sé porque en ese momento no pude decir nada Creo que estaba tan confundida y tan dañada que me daba tanto miedo con solo mirar a las personas no sabía cómo reaccionarían ellas y ellas supieran que yo les había contado o que las metería problemas sabía que iba a ser más difícil para mí porque ella es cualquier cosa se enojaban y se la desquita van a golpes conmigo era muy difícil de explicarlo alguien que fuera pasado por esto creo que se ha dado cuenta que aún no esta situación lo pone de rodillas porque nos damos cuenta que nada en esta vida es para siempre pero yo lo único que quería era ser feliz Pero lo que pasaba en mi vida cada vez empeora va y cada vez mi situación era más difícil muchas cosas que contarles desde esa vez mi corazón se estaba quebrando.