Punto de vista de Priscilla: Estaba parada afuera del salón ancestral nerviosamente, tratando de alisar mi vestido que ya estaba recto. Respiré profundamente dos veces, temblorosa, y sentí una mano suave en mi hombro. Vi a Ember parada a mi lado, con un gran ramo de flores en la mano. Me sonrió y asintió. —Luces perfecta, Priscilla —dijo suavemente. Asentí con la cabeza, pero no pude quitarme el nerviosismo que sentía en ese momento. —Tengo miedo —confesé, abrazando a Ember. Mis dedos temblaban ligeramente, y Ember los sostuvo y trató de hacer que dejaran de temblar. Sacudió la cabeza y se rio a carcajadas. —Oh, mi Priscilla, nunca pensé verte así —dijo con un guiño, y solo mordí mi labio inferior. No estaba mejorando las cosas. Todavía estaba muy nerviosa y apenas podía forma

