—Tristen, creo que estoy embarazada —dijo ella, su voz apenas por encima de un susurro. Los ojos de Tristen se abrieron de par en par en shock. Su mente quedó en blanco. Una expresión de incredulidad apareció en su rostro debido a la inesperada noticia. —¿Qué? ¿Cómo es posible? —preguntó, intentando mantener la voz baja. El rostro de Priscilla se arrugó y comenzó a llorar. —¡No lo sé, Tristen! ¡Simplemente sucedió! —La ira y la frustración de Tristen se desbordaron, pero intentó mantener la calma, sabiendo que gritarle a Priscilla no resolvería nada. Respiró profundamente e intentó procesar lo que le estaban diciendo. ¿Embarazada? ¿Cómo se suponía que debía lidiar con eso? —¿Y? ¿Por qué me lo están diciendo? —dijo Tristen con calma, esperando silenciosamente que no fuera lo que pensa

