IAN Desperté en una cama y en un cuarto que no eran míos, el malestar de mi brazo dormido me despertó; abrí los ojos ligeramente para encontrarme con la cara de un ángel a mi lado. La mire atentamente antes de intentar moverme y escapar de aquella incómoda posición, literalmente la peor noche de mi vida, el dormir abrazando a la persona que quieres toda la noche es sumamente doloroso. Recordé los acontecimientos de anoche y decidí levantarme e irme. En mi intento por querer alejarme para liberar a mi cuerpo de ese dulce tormento provoque que Vane se despertara. — Buenos días ¿Cómo dormiste? — dijo somnolienta provocando una leve sonrisa por mi parte. — No muy bien, no dejabas de roncar y babear — bromeé y ella me miro molesta. — ¡Que grosero! Yo no ronco — hablo a la defensiva, se lev

