IAN Johnny y yo somos los mejores amigos desde los ocho años, cuando lo vi por primera vez con esos anteojos, suéter verde con rayitas blancas y pantalón color caqui, supe que podría contarle lo que fuera y que tendría su apoyo incondicional siempre. Su papá y el mío fundaron la empresa que nos sostiene como para ser millonarios por el resto de nuestras vidas, fuimos criados y educados para que cuando llegue el momento ambos nos hagamos cargo de ella continuando con su legado. Al pasar los años Johnny y yo crecimos, nos divertíamos de vez en cuando con una que otra travesurilla de niños para llamar la atención de nuestros padres, pero dejó de ser divertido al cumplir diez años de edad, las peleas constantes entre mi papá y mi mamá se hacían cada vez más notorias y evidentes, mi casa dej

