Los nervios de pensar que Johnny Thompson estaría en unas cuantas horas en mi casa estaban carcomiéndome, no sé cómo llegue a la ducha exactamente, mi reflejo en el espejo era de aquella Vanessa destrozada por ese malnacido, no podía dejar de pensar en que haría cuando lo viera cara a cara una vez más. Extrañaba mi cabello castaño, pero ahora que lo pensaba mejor, me veía diferente. Quizá con un poco de suerte no me reconozca, había pasado mucho tiempo desde la última vez que nos vimos. El tinte de mi cabello se estaba cayendo, la locura de convertirme en güera había surgido de la idea — vida nueva, tinte nuevo — y quizás esa locura me salvaría de ser reconocida por Johnny, porque mírenme soy distinta, no soy la misma de antes. Con esa idea en mente tome mi estuche de maquillaje con el fi

