Lo mire en la entrada con esa gran sonrisa de bobo que tiene, y pensar que hace unos años yo moría por esa sonrisa, lamió sus labios para hablar con su sutil tono sensual. — Hola cariño... — estaba parado en el marco de la puerta muy bien vestido, siempre lo he pensado, la ropa hace a la gente. — ¿Qué es lo que quieres Johnny? — hable con voz hostil y lo mire con frialdad —. Me harías el favor de no de decirme de esa forma — se adentró a la casa sin mi permiso. — No vas a decir; Hola Johnny… o, Johnny ¿cómo estás?, ¿qué te trae por aquí?, te ofrezco algo, adelante Johnny no te esperaba. Eso hacen las personas con clase y educación — reí ante su comentario y frases establecidas. — Pues, yo no tengo ni clase ni educación — me miró y se formó esa sonrisa pícara en su rostro. — Amo tu sen

