VANESSA. Por fin llego el día tan esperado por todos los chicos que adoran beber hasta el amanecer, fumar y tener algún otro placer que solo se puede conseguir en una fiesta, Travis nos había hecho el favor de llevarnos a mis amigas y a mí, a la casa de la querida Miranda, bajamos de la camioneta y bromee un poco con Ian sosteniéndolo del brazo como si fuéramos amigos de toda la vida. Pensé que después del beso que le di, no nos hablaríamos en días, pero al día siguiente en la mañana corrí al baño antes de que él lo usurpara, acostumbra tardarse horas ahí adentro, no sé qué hace. Los dos salimos al mismo tiempo de nuestros respectivos dormitorios nos observamos fijamente un momento, nuestras miradas fueron del baño hacia nosotros y sin pensarlo dos veces corrimos hacia él. Afortunadamente

