62

1522 Palabras

Tan pronto como salí de la casa de Pietro, fui directo al campo de entrenamiento para intentar aliviar un poco de mi ira, algo que fue extremadamente difícil, ya que estaba listo para matar a uno. Pasé toda la tarde en combates cuerpo a cuerpo, y cuando uno de los machos que estaban peleando conmigo se cansaba, enseguida venía otro a reemplazarlo. Mis músculos se volvieron doloridos después de unas horas, pero ni eso pudo aplacar las ganas que tenía de herir, causar dolor y ver sangre. Incluso me sentí un poco mal cuando vi a uno de los machos tener que ser llevado afuera por otros dos porque estaba muy debilitado. Creo que le rompí una de las piernas. Y fue ahí cuando decidí parar. Ya había derramado mucha sangre de aquellos que no tenían nada que ver con mi ira y que solo aceptaron p

Lectura gratis para nuevos usuarios
Escanee para descargar la aplicación
Facebookexpand_more
  • author-avatar
    Autor
  • chap_listÍndice
  • likeAÑADIR