Viviano detuvo el coche y me entrego una pañoleta. — ¿No crees que ya es un poco exagerado esto? — Le pregunté. — Póntelo o no movere el coche de este lugar — Me amenazo. Yo me puse la pañoleta en los ojos, el coche volvió a andar, ahora tenía mucha más intriga. — ¿Es lindo el lugar a donde me llevas? — Le pregunté. — No diré nada, ahora quédate en silencio, deberías dormir un poco, por qué falta mucho para llegar — Me sugirió. Yo me recosté en el asiento y espere, ya que no podía dormir, la curiosidad no me iba a dejar, Viviano era tan malvado, el sabía que yo era muy desesperada como para aguantarme y ahora me toca esperar. Después de más o menos una hora, el coche se detuvo, yo iba a quitarme la venda pero Viviano me detuvo. — Aún no, se paciente un poco más — Me pidió. Yo asen

