Caesar estaba sentado a mi lado, el tenía el labio partido y un enorme golpe en el pómulo derecho, y yo no me salvaba, me dolía como el infierno la mandíbula, también tenía un corte en la ceja, ambos estábamos hecho polvo. — No puedo creer que embarazarte a mi hermanita — Me dijo mirando a la nada. — No está embarazada — Le dije. Él volteo a verme y me dió un puñetazo en la mandíbula. — Eres un pervertido — Me regaño. — ¿Puedes dejar de golpearme? — Le pedí acariciandome la mandíbula. — No puedo, es que no lo entiendo, Barbara está loca, es una niña mimada y cocina terrible — Me dijo. — Gracias querido hermano — Le contestó Barbara apareciendo con dos bolsas de hielo en la mano. — Es la verdad — Dijo Caesar. — Bebi dejar que te casarás con esa cucaracha — Le dijo Barbara mientras

