“Sí, tienes razón. Lo quiero cambiar, me conviene", concluyó Victoria. “Eso es una excelente idea, además, acomodaré mis dientes", comentó con una sonrisa, mostrando su hilera de dientes. “Además, a mí me gustaría hacerme una limpieza, suena divertido", agregó Victoria. “Pero tú tienes los dientes perfectos, yo los tengo muy disparejos. A veces siento que la gente se me queda mirando los dientes en lugar de mi rostro. Es horrible", exclamó, y luego encendió el vehículo para avanzar. Cuando intentó poner la primera marcha, no entró, lo intentó de nuevo y tampoco funcionó. Avanzó en segunda, pero cuando quiso cambiar a tercera, tampoco entró. “Es tiempo de cambiar de auto", comentó Victoria, y ella suspiró. “Lo sé, pero no he tenido tiempo ni siquiera de ir a mirar alguno", explicó. “Ti

