—Hola. —¿Por qué dejaste salir a Chris? —me pregunta tajante ignorando mi saludo—. ¿Acaso tu cabeza no entiende la gravedad del asunto? —Cedric, nuestro hijo no está con ningún desconocido. —¡Ella tampoco era una desconocida para mí! —grita, causando que yo me sobresalte—. ¡Era mi maldita madre, Bárbara! Niego de inmediato. —Caroline y Cole jamás le harían tal cosa a mi hijo. —¡Nuestro hijo! —¡Eso Christopher no lo sabe! —estallo igual que él—. ¡Él no sabe que eres su padre! ¡Él no sabe que el hombre que espera para Navidad, durmió en su propio hogar! ¡Él no sabe nada, porque no hemos sido valientes para decirle la verdad! Así que no me vengas ahora con esto cuando sabes muy bien que, a los ojos de Chris, yo soy su autoridad. —¡Y ante tus ojos, tú sabes muy bien quién soy yo! —¡Pe

