–Traje la cena, te dejó un plato aquí. –Te dije que no quería. –Vamos Jed, te vas a enfermar si no comes algo. Riley llevaba viviendo un mes y medio en petropavlovsk de kamchatka una pequeña ciudad cerca del océano pacífico, Kalia había tenido la consideración de no enviarlo a otro país, su compañero Michael era un fastidio, sus cuidados eran sofocantes y Riley había mantenido el silencio como su mejor arma, algo que le costo mucho al principio porque él era muy sociable y le costaba mantener la boca cerrada, pero conforme los días fueron avanzando en ese lugar y poco a poco se daba cuenta que no tendría más comunicación con Klaus o cualquiera de los otros chicos, su tristeza aumento. –Unas lindas chicas me invitaron a una fiesta en la playa, ¿vienes? –Debo trabajar mañana –respon

