Riley fue a dejar a Klaus a la escuela como cada mañana, estuvo en silencio unos minutos después de que subió al auto pensando en la manera de convencer a Kail de llevarlo al zoológico, finalmente no encontró la manera de hacerlo, así que solo lo dijo. –Kail, quiero pasar al zoológico. –¿Qué quieres con el zoológico, Riley? –preguntó Kail sabiendo que una nueva locura se le había ocurrido. –Quiero comprar todas las entradas de un día y poder llevar a Klaus. Kail siguió con la mirada a la calle, no sabía para qué preguntaba cuando las respuestas de Riley cada vez eran más locas. –No puedes hacer ninguna de las dos cosas, no comprarás las entradas y tampoco sacarás al señorito Klaus de la casa. –¡Klaus nunca ha visto a un oso! –mencionó Riley –. ¡A un oso! –Yo tampoco he visto

