Riley vio la camioneta ne.gra estacionada a unos metros lejos del jet, ahora no estaba muy seguro de querer subirse, no sabía en donde estaba, el jet lo había dejado en medio de la nada, no tenía otro camino más que subirse a esa camioneta, tomó su mochila con fuerza y subió, soltó un suspiro de alivio cuando vio a las dos figuras adentro. –Mijaíl. –Hola chico, ¿cómo estás? –Ahora que te veo, mucho mejor –respondió evitando ver a Kail que se encontraba manejando la camioneta, él también no quiso saludarlo, se sentía terrible desde la última vez que lo vio, tardaron varios días en poder ubicarlo y esa no era la parte difícil porque cuando Kalia saliera del hospital sería un torbellino de furia. –¿Me llevas a ver a Klaus? ¿Cómo está? Mijaíl y Kail cruzaron miradas, Kail volvió a po

