Sariel estaba en el salón de audiencias, atendiendo los juicios no tan graves y que ella como la reina regente podría resolver y dictar sentencia. Estaba sentada en su silla de reina, la cual estaba justo al lado de la silla del rey, y del mismo tamaño. Marco ha sido el primer rey en el mundo mágico que, lejos de relegar a su consorte a un segundo plano y demostrarlo sentándola en una silla más pequeña, había mandado a poner dos sillas iguales tanto en el salón del trono como en el salón de audiencias, dejándole claro a todo el mundo que ve a su esposa como su igual. —Y dime, Galdir ¿Por qué le robaste a la señora Fasmira? —interrogaba Sariel al hombre a quien habían capturado por robar en una tienda. —Tenía hambre, majestad —respondió el hombre con sinceridad, y por sus andrajos

