Un resultado

1403 Palabras
Se levanta temprano como todas las mañanas, se da uno de esos baños largos donde cierra los ojos y se olvida de todo, a veces incluso del estúpido que tiene como novio. Cuando sale se cambia para ir a la academia, enseñar para ella es uno de sus mayores logros, pero dirigir una academia es su sueño, su pasión. Yo, en cambio, sigo mis estudios en la cuidad, trato de concentrarme día y noche en mis materias, trato de no dejar que nuestros horarios y nuestros diferentes destinos dañen lo bien que estamos. —¡Buenos días!—dice cuando por fin se da cuenta que llevo observándola por casi quince minutos.—¡Buen día, bajita! ¿Vas a venir a almorzar? —Creo que no, igual te mando un mensaje—se acerca para besar suave mis labios. —Ya son dos días que no almorzamos juntos Mía, comenzaré a creer que me engañas—levanto la ceja. Ella pone los ojos en blanco. —¿Con quién voy a engañarte, Jeff?—dice cruzada de brazos—¿Con Justin? ¡Cuatro años Jeff deberías superarlo! —Él es quien aún no lo supera, crees que no me doy cuenta de que espera que yo cometa un error y así vas a correr a sus brazos. —Definitivamente sigues siendo el mismo idiota—agarra su bolso y camina hasta la puerta—Te amo con locura Jeff, pero tú te tomas muy en serio la parte de 'locura'—sonríe tierno y me olvido. Me olvido de todo lo que dije hace un rato, ella sólo tiene ojos para mí y yo para ella. Me preparo para ir a la universidad. Salgo de casa y camino a ella me detengo en una joyería. Pienso en su cuerpo desnudo usando solo lo que compre de ese lugar, no compró nada y sigo mi camino. Cuando llego me encuentro con Byron. —¡Jeff!—dice Byron, mi compañero y amigo. El único con el que puedo hablar de mi vida. Los demás son sólo eso, compañeros, gente con la que salgo de vez en cuando, en realidad con la que salgo cuando no está Mía.—¿Qué hay?—le digo siguiendo sus pasó hasta el salón. —Vi a tu novia de camino a dejar a Mariam en la librería. Mariam es su novia hace diez años, ellos definitivamente comparten casi toda una vida juntos. Lo que espero lograr con mi bajita en algún futuro no muy lejano. —Es bueno que por lo menos alguien la vea. —¿Problemas en el paraíso? —Dos semanas sin sexo, y no está en sus días ¿Problemas en el paraíso? Se está extinguiendo el paraíso—exagero moviendo mis manos. —Es así Jeff, después de estar tanto tiempo juntos el fuego se apaga. Me reí—Byron lleva a tu novia a un telo, el fuego no se apaga si lo mantienes encendido—golpeo su hombro—Mía no tiene tiempo, vuelve cansada al igual que yo. De camino al salón siempre, como por mala suerte, me encuentro con algunos compañeros del colegio, me recuerdan más por Mía que por mí y las chicas, supongamos que ellas tienen otra definición de mi persona. Me lo merezco. A veces, si es que el destino lo quiere me encuentro con Gastón, como ambos estamos demasiado apurado para establecer una conversación más larga nos saludamos y cada uno sigue con sus deberes, sin embargo, él y Enzo siempre serán mis mejores amigos, a Mara...bueno a ella la tengo de compañera de medicina hace tres años, ella nunca se va a alejar de mí. Por suerte, es la única que nos entiende por igual a Mía y a mí. —Largo jueves—se queja Mara sentándose a mi lado—¿Cómo amanecieron? —Con un 'te aviso si almorzamos juntos, Jeff'—me queje yo. Ella largo una carcajada.—Jeff debes entender que Mía no es tu madre, es tu novia, si sigues así la vas a asfixiar. —¿Te das cuenta de la estupidez que acabas de decirme?—levanto una ceja analizando su rostro—Por querer almorzar con mi novia estoy siendo un ¿idiota que asfixia mujeres? —Vamos Jeff, solo fue una broma, no me obligues a cambiar de compañero—bromea. Pongo los ojos en blanco y saco un cuaderno cuando veo al profesor entrar—Mía, te ama—susurra en mi oído—Si te espero todo un maldito año Jeff es porque de verdad no cree encontrar nunca alguien que se lo haga como tú. Me río fuerte y dos compañeros de adelante se voltean a ver. Intento contener la risa—¿Estamos bien? —Lo estamos, Mara—digo sonriendo sin mirarla para poner atención a la clase. Terminando la clase, voy hablando con Byron y Mara del trabajo práctico de la clase de la tarde, somos un grupo de tres, se nos conoce como el grupo de Mara tanto para compañeros como para profesoras. Mi celular comienza a sonar, lo saco de mi bolsillo, es Mia. —¿Bajita?—digo. Ella suspira en la otra línea. —¿Almorzamos?—dice en un tono preocupante. —Si—digo secamente, como si no me emocionara que se hiciera un tiempo para mí. —Paso por ti en cinco minutos. Nos quedamos los tres sentados en el campus de la universidad, hablando del proyecto, pero no me concentro, solo espero que el auto de mi novia estacione para correr y meterme dentro. Cuando lo veo sonrío, es un auto bastante reconocible, del estilo de ella. Me despido y camino rápido hasta estar dentro. —¿Vergüenza de que tu novia te pase a buscar?—dice mirándome solo un instante antes de seguir conduciendo—Ya te dije que podías llevar el auto. —¿Y dejar que Justin te lleve al trabajo? ¡Claro, porque él ya no intenta enamorarte! —Puedes superar eso—dice largando una pequeña risa. —¿Cómo quieres que lo supere? ¡Trabaja contigo! Ella largo un pequeño suspiro molesta—Puedes llevarme tú—dice mirándome de reojo. —Supongo que aún tengo miedo de perderte. —Nunca me vas a perder. A veces no me siento seguro de eso. Estaciona el auto en Martinez, comienza a actuar raro de nuevo, nos sentamos en la mesa de siempre y pedimos lo de siempre. Está distante con la cabeza en otro lado, como si algo le preocupara demasiado. —Jeff—dice buscando algo en su bolso—Tengo algo que decirte, algo que me tiene preocupada. —¿Por eso has estado evitándome?—digo levantando una ceja. Ella asiente—No lo quise hacer, no fue intencional. —¡Dime!—exclamo nervioso y molesto. Eso nunca es una buena combinación. Saca un sobre de su bolso—Tengo un atraso y me hice una prueba de embarazo, este es el resultado—me dice dándome el sobre. —¿Por qué me evitas?—digo frunciendo el ceño—No puedes evitarme cada vez que tengas un atraso. Ahora estoy enojado, como puede ocultarme este tipo de cosas. —Perdón, tengo el sobre hace una semana y no puedo abrirlo, me tiene preocupada el resultado, bebé. Lamento mucho haber sido así contigo—dice y siento como su voz cuelga de hilo que puede romperse en llanto. —Está bien—le digo conteniendo mi enojo, me odio cuando la hago llorar, sonrío en forma de disculpa abriendo lentamente el sobre, también me pone nervioso el resultado, es decir, puede que sea papá—Yo lo voy a mirar primero. Ella asiente. Entonces lo abro de una vez y saco el papel con el resultado. —¿Y? Me quedo mirando el resultado, no sé cómo decirle esto, así que solo le doy de nuevo el papel, ella cierra los ojos sosteniéndolo en su mano y siento como su pecho late con fuerza. Y entonces lo lee, y el mundo se le viene abajo. Holi, me gustaría pedirte ayuda, para poder seguir escribiendo y poder emprender en época de pandemia. Te invito a Invitarme un cafecito. https://cafecito.app/annablanco5m Con tu colaboración me estas ayudando a conseguir mi sueño. No es obligación. Sigue leyendo tranquilamente ?
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