Cuando me metí en el cuarto de Daniel no quería hablar con ella, sabía que si me hablaba diría cosas de las que luego podría arrepentirme, ella es mi mejor amiga y nunca me imaginé que pensara eso de mi relación con Max. A la media hora de jugar con mi hijo Tamara tocó la puerta y pasó a la habitación, se le veía la cara de arrepentimiento, de culpabilidad. - ¿Qué es lo que quieres? –le dije mientras recogía la ropa sucia. - Emma, lo siento. La verdad no creí que te lo tomaras tan mal –se sienta en la cama. - Mira, puede que al principio nuestra relación no haya empezado de la mejor manera, pero le quiero –nunca pensé que lo dijera tan claro como ahora. – Me ha dolido mucho lo que has dicho. - Perdóname, ahora veo que estás muy enamorada de él, pero es q

