Se levantó y se vistió. Elizabeth se sentó en el borde de la cama, mirando sus manos entrelazadas. —Si hay algo que necesites que haga, si hay que llamar a alguien, sólo házmelo saber.— —Lizzie—. Ella levantó la mirada hacia él. —¿Sí?— —Te necesito. ¿Vendrías conmigo?— Lágrimas plateadas cayeron por su rostro. —Sí. Por supuesto.— Dio un salto y fue a vestirse. ****** Drew odiaba los hospitales, había visto su cuota de ellos, por lo menos la parte de la sala de emergencias, por sus lesiones a lo largo de los años. Para Drew representaban el posible fin de su carrera. En ese momento un hospital significaba algo completamente diferente. No quería pensar en lo que podría estarle ocurriendo a su papá. Su padre era una roca, el alma de la familia Maddox. James Maddox había sido siempre inv

