Zac aleja su mano de mi rostro y yo abro mis ojos lentamente. Es allí cuando observo como todos nos miran, pero son esas tres personas que son mis anti fanáticos los que me interesa con cuan odio me miran. Por lo que, sonriente observo a mi querido suegro. Ese que esta a punto de estallarle una vena de la molestia que siente al verme feliz en los brazos de su hijo. — Quiero saber algo, mujer ¿por qué eres tan estúpida? ¡Te pedí un maldito café y no fuiste capaz de hacer esa simple tarea bien! — grita Zac molesto haciendo que su secretaria se sobresalte. — Lo lamento, señor. Iré a buscar otro café y limpiaré el desastre que ocasione — dice marchándose con rapidez. Mientras yo veo como la taza y su pequeño plato quedó partido en varios pedazos. Claramente, la mujer estaba muy enojada. —

